Hermano el creyente, hermana la creyente, dice el Todopoderoso
en
la Sura de
la Soberanía
(al-Mulk): (quien creó la muerte
y la vida para probaros y ver cual de vosotros sería mejor en obras);
y entre la vida y la muerte hay un trecho de tiempo para que el ser humano
pueda actuar, es decir, para la adoración. Tu vida es tu capital, por lo
que tienes que organizar tu tiempo
según los deberes que tengas y los demás actos, para que no
prevalezcan los unos sobre los otros, pues lo más importante no es que
hagas lo que quieras cuando quieras, sino que realices el acto adecuado en el
momento adecuado. Por lo que tienes que conocer las obras que te exige cada
momento, tanto los que corresponden al corazón, como los que
corresponden a la lengua o a otros órganos, buscándolos y
haciendo lo posible para practicarlos en el momento que pueda hacer que sean
aceptados por Dios alabado sea, y consigan lo que se espere de ellos. Podemos
leer en el consejo que dio Abū Bakr al-Seddīq a ‛Umar ibn
al-Jattāb, que Dios los agracie: "Sepa
que Allāh creó actos del día que no acepta de noche, y actos
de la noche que no acepta de día". |